No quieres campo, pues toma dos tazas…

Pues si, he vuelto a trabajar en campo después de muchos meses. Ya lo estaba deseando, pero como es normal en mi, toda nueva experiencia viene acompañada de nuevas anécdotas.

Para empezar, señalaré que mi labor esta semana, y creo que la de las próximas semanas también, y quizás meses, es la de prospectar. Vamos, que me paso el día andando kms. y kms. por mitad del campo mientras miro al suelo. Casi como la jubilada que algún día no muy lejano seré. Parece una labor sencilla, y casi aburrida. Nada más lejos de la realidad, como veréis.

Nada más empezar el primer día nos quedamos atascados con el coche, en medio de un barrizal, ¿pero si hace muchos días que no llueve? Pues si, hay está la gracia. Pero vamos, somos resolutivos, así que dijimos, de aquí lo sacamos, si no es pisando a fondo tenemos ramas, vegetación, piedras….de aquí sale. Pues no, solo conseguimos ponernos de barro hasta los ojos, y dejar los bajos de coche finos filipinos. Menos mal que no era mi coche. Cualquiera en esta situación diría, pues buscad ayuda o llamad a compañeros, pero es que estábamos en el el monte, a dos horas de cualquier compañero, y sin un paisano al alrededor. Al final, llamamos al seguro, y al parecer han implantado una opción que mandan a un señor con un todoterreno y te saca. Que alivio, eso sí, tardo en llegar porque se perdió por los caminos. Como no. Y bueno, así echamos la primera mañana.

Pero la semana sigue, el martes parece que todo iba bien. Hasta que en un momento dado un compañero me dice, “te sangra la frente”, ¿cómo?. Al parecer me debí hacer una raja al pasar junto a alguna rama o algo así, a saber, ni lo note. El caso es que tengo un arañazo cruzándome el lado derecho de la frente de arriba abajo. Y bueno, aun no he conseguido hacer volar una escoba, pero parezco un poco la madre de Harry Potter.

Lo del miércoles es un poco más tragi-drama, me salió una ampolla en el dedo meñique, me la pinché (si, ya se que no es recomendable) y me puse una tirita. Como me seguía doliendo y molestando, el viernes me la quité, y me había salido pus, y se había vuelto a inflar. Así que me la limpie y desinfecté, y me puse una tirita de ampollas. Pero me sigue doliendo, sobre todo al levantarme, y ando coja, y mañana vuelvo a la prospección. Y ahora solo pienso en que se me va a infectar, se me va poner negro y me van a amputar el dedo. Y perderé un meñique por una arruga en un calcetín.

Por suerte, el jueves y el viernes fueron días tranquilos en los que lo más reseñable fue no ver ni un fragmento de teja y cruzarse con varios gamos saltarines. A ver que nos depara la próxima semana.

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